Septiembre. Un mes de cambios. Parte I. ¿Síndrome postvacacional?

Cambio de estación, cambio de emoción! El fin de las vacaciones, la vuelta al trabajo, al cole, a la rutina, a los retos, la despedida del verano, el famoso “síndrome postvacacional”, la entrada del otoño… Septiembre no es cualquier mes, más bien es un mes especial porque nos trae cambios y por lo tanto, nuestro estado de ánimo puede verse afectado. Hoy te traigo la primera parte de un post con algunas ideas para poder llevar estos cambios mejor y para entender, aprovechar y disfrutar la estación que está a punto de comenzar, el otoño.

Síndrome postvacacional

A  día de hoy no existe un consenso claro sobre la existencia o no del síndrome postvacacional, se dice que en España lo sufren en torno a un 30% de personas. No es una enfermedad sino un periodo de adaptación de entre 2 y 3 días (a veces unos días más) en el paso de un entorno relajado en las vacaciones a la rutina y el estrés del día a día una vez estas finalizan.  Este síndrome está formado por un conjunto de síntomas pasajeros como la apatía, tristeza, falta de energía, insomnio o bajo estado de ánimo.

Más allá de la existencia de este síndrome o no, lo que está claro es que el verano es una estación alegre, con días más largos y más sol en la que independientemente de si estamos de vacaciones o no, la mayoría disfrutamos de más horas de ocio, un ocio muy atractivo en muchos de los casos gracias al buen tiempo y además, madrugamos menos.

Aunque todavía queden algunos días de verano por delante llega septiembre y se marca un antes y un después. Podemos verlo en nuestras calles, nuestras ciudades se reactivan y los pueblos en general comienzan a vaciarse volviendo a la rutina. Nuestra cabeza comienza a pensar incluso días antes en que llega esa rutina, no ha llegado, pero comenzamos a darle vueltas a las cosas pendientes, al trabajo, las obligaciones, los retos que llegarán. Esos últimos días de las vacaciones, incluso teniendo un trabajo vocacional, se saborean de manera diferente.

Esto es algo que no todo el mundo vive de la misma manera, hay gente que se adapta con facilidad y no lo lleva mal e incluso personas que bien por gustos o por su situación personal lo están deseando. Aún así, lo cierto es que la vuelta a la rutina no es agradable para casi nadie.

No es inevitable, sino cuestión de actitud

La primera idea que quiero contarte es que esto no es inevitable, como siempre es cuestión de actitud, puedes elegir vivirlo cuesta arriba y de una manera dramática o aceptarlo con más naturalidad. Seguramente estos días la frase que más escuches sea “se acabó lo bueno”, es muy probable que tu cabeza repita esa frase e incluso que ya la hayas dicho, me equivoco? Bueno o malo es un juicio que hacemos las personas, yo tengo clara una cosa, tanto si piensas que se acaba lo bueno como si no, tienes razón. Las personas tenemos mucho poder para crear realidades con nuestros pensamientos y yo particularmente cuando digo esa frase noto un peso tremendo en todo el cuerpo. ¿Y tú?

No confundas la sensación de malestar por adaptación con otro tipo de frustración

A veces, nos cuesta volver a la rutina porque en esa rutina no somos felices y sufrimos, eso es algo más serio y de alguna manera tu mente y tu cuerpo te está pidiendo cambios. Hay veces que el verano camufla eso con lo que no somos felices y aplaza ese cambio que tú en el fondo sabes que necesitas. Las vacaciones entonces se transforman en una válvula de escape de una realidad que no deseas, pero que está ahí. En ese caso, un proceso de coaching podría ayudarte por ejemplo.

Conecta con tu motivación y el lado positivo de la vuelta

A veces se nos olvida para qué vamos a trabajar o estudiar o eso que “tenemos” que hacer, qué es eso que nos hace levantarnos por las mañanas. Por ejemplo, yo misma estos días he estado algo revuelta pensando en la vuelta a las clases de euskera. Si, lo confieso, lo primero que sentí al pensarlo fue pereza, pero después pensé en para qué me apunté y qué supone para mí lograrlo y la pereza comenzó a ser motivación. Seguido, cual niña días antes de su vuelta al cole, feliz con sus libros nuevos, lápices de colores y ansiosa por el reencuentro con sus compañeras y compañeros, pensé en que iba a volver a ver a mis compis y en esas risas que también echamos y definitivamente la pereza desapareció. ¿Para qué lo haces tú?, ¿Qué hay de positivo en esa tarea a la que te dedicas, en la vuelta, en esa rutina?

Si puedes dosifica y escucha a tu cuerpo

No siempre se puede empezar a trabajar poco a poco, hay veces que llegas y la carga de trabajo está. Eso sí, puedes hacerlo sin estrés y con un ritmo saludable, lo mejor es ir adaptándose poco a poco, hazlo en la medida que puedas. Mímate y quiérete, lo mejor es cuidar la alimentación y si el cuerpo pide descanso o dormir más horas, ¿qué hay de malo en hacerlo? El cuerpo irá volviendo solo a la normalidad.

Sigue disfrutando

Continua con tus planes de ocio, te ayudará a ir adaptándote poco a poco, además, el verano no ha terminado y sigue haciendo buen tiempo. Con independencia del clima o estación, el disfrute te ayudará a combatir el estrés y darte una dosis de felicidad durante todo el año. Un antídoto contra la rutina es hacer cosas nuevas o diferentes. Sigue disfrutando!

Hasta aquí la primera parte de este post, pronto te traigo la segunda, pero antes te pregunto. Y a ti, ¿Te gusta septiembre?, ¿Cómo afrontas tu la vuelta al cole?

¿Qué hace que te levantes cada mañana para ir a trabajar, estudiar o esas actividades que retomas ahora?

Lista para leer tus comentarios, no te cortes.

Deja un comentario